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Renoir Mujeres    Las terapias cognitivas  conductuales son terapias con apoyo  empírico puesto que tras su creación  se realizaron diversidad de  investigaciones entorno a su  aplicación en las distintas  problemáticas. Se dividen en un  conjunto de técnicas orientadas a la  intervención y modificación de la  problemática en las esferas del comportamiento humano, esto involucra las cogniciones (pensamientos, recuerdos, imágenes), sensaciones fisiológicas, emoción y acción.

  1. Las terapias de la conducta se basan en la integración de distintas líneas de investigación en psicología. La línea que investigaba dentro del paradigma de la inhibición recíproca, cuyo mayor representante fue Joseph Wolpe,
  2. La línea que investigaba dentro del paradigma operante, cuyo mayor representante fue B. F. Skinner,
  3. La línea de las terapias cognitivas, como la TREC y la TCC, cuyos fundadores respectivos son Albert Ellis y Aaron Beck.

El modelo teórico que sustenta a las terapias cognitivas postula que las personas contamos con una organización estructural del pensamiento y en función de esto se centra en las nociones de esquemas cognitivos, creencias o supuestos básicos, errores o distorsiones cognitivas y pensamientos automáticos.
El proceso terapéutico consisten en llevar a cabo una evaluación diagnóstica, diseño del tratamiento, tratamiento propiamente dicho y seguimiento.
La psicoterpia cognitivo conductual tiene ciertas particularidades como:

  1. La determinación de auto registros escritos sobre la problemática entre sesión y sesión, la auto observación para que la persona conozca intrínsecamente su problema y así mejorar la intervención. Esto último tienen sentido en las terapias cognitivo conductuales que buscan promover la incorporación de herramientas para el cambio durante y post tratamiento.
  2. La puesta en marcha de técnicas, previamente trabajadas en el consultorio y necesariamente involucrando a las dos partes del proceso: terapeuta-paciente. La evaluación junto al terapeuta de los aspectos de la conducta sobre los que tiene que trabajar, los mejorados y que hay que reforzar, y aquello sobre lo que hay que seguir trabajando.
  3. Un rol activo del terapeuta, quien se desempeña en función del objetivo principal del proceso psicoterapéutico cognitivo conductual “El Cambio”.

El empirismo colaborativo consiste en la participación activa  del terapeuta y colaboración necesaria del consultante/paciente, en un trabajo mutuo en el que los pensamientos automáticos, cómo en una investigación científica son planteados como hipótesis que debemos poner a prueba. El terapeuta colabora activamente  en la exploración de las experiencias psicológicas del consultante y en la colaboración de programa de actividades y tareas para realizar en casa. Es fundamental el cumplimiento de la tarea en casa, y aquí toma protagonismo la colaboración del paciente.

  • Esta centrada en los problemas presentes, tomando en consideración los datos del pasado que sirvan para comprender las experiencias de aprendizaje que condujeron a determinados comportamientos.
  • El alta es un objetivo del tratamiento.

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