Terapia centrada en valores

Lic. Romina Recchia

“Cuando alguien que de verdad necesita algo, lo encuentra, no es la casualidad quien lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen a ello”.

Hermann Hesse

La terapia centrada en valores es un modelo de abordaje psicológico integrado en las terapias de tercera ola.

Distanciándose de las terapias cognitivo conductuales estándar, no busca promover el cambio de los eventos privados (pensamientos, emociones, sensaciones corporales) sino acercar al paciente a sus valores, y de este modo, orientar las acciones en dirección a eso que cada persona quiere para su vida, siendo parte de este camino los eventos privados, que más bien dejan de ser los motores de la acción.

Encontramos que hay diferentes contextos que favorecen el aprendizaje de la evitación experiencial del sufrimiento, a nivel macro los patrones culturales y la globalización hacen estragos equiparando la “felicidad y salud” con la ausencia de dolor, emociones desagradables de experimentar (ansiedad, enojo, verguenza, culpa, tristeza), preocupaciones y problemas. Luego en los contextos micro como es el hogar, la escuela, el trabajo, se ve reproducir en modos vinculares superficiales.

Este camino hacia los valores tiene otros componentes centrales, como es la la aceptación, permitiendo abrir las puertas al malestar, evitando resisitir a su presencia, las personas aprenden a estar con emociones desagradables de un modo ecuanime, afrontando la frustración y el sufrimiento psicológico de un modo funcional.

La realidad no está reflejada en los eventos privados, sino en un modo de evaluarla, los pensamientos sobre el futuro no son el futuro, sino pensamientos sobre el futuro.

Comprende que el sufrimiento es parte de la condición humana, las personas son seres sensibles, la paleta de emociones agradables y desagradables. Los valores son  aquellos aspectos de la vida que para cada persona son importantes, por ejemplo el trabajo, la carrera profesional, las relaciones interpersonales, la recreación, la espiritualidad.

vienen a cumplir una función, rechazarlas trae más problemas que soluciones y los aleja de una vida que tenga sentido.

No se trata de sentirse bien sino más bien de vivir bien.

En la terapia centrada en valores se inicia clarificando los valores personales y dando paso en la dirección que se puede cambiar y se elige hacerlo.

Las acciones pasan a denominarse “acciones valiosas o no valiosas” esto significa que para afianzar al consultante en el compromiso hacia sus valores, se estará trabajando en registros diarios para permitir aumentar la conciencia acerca de la relación entre las acciones actuales y los valores. Se planifican acciones valoradas concretar y posibles, se le da un lugar especial a las acciones valiosas.

En el sendero de los valores hay paradas que tiene sentido hacer. La exposición a todo lo que se interpone entre la persona y sus valores, o sea las barreras, esto implica estar dispuesto a contactar con los eventos privados que se han convertido en un obstáculo para construir una vida con sentido, el rol del terapeuta para acompañar con calidez cobra un lugar importante. El desafío de las creencias culturales (extismo) imperantes permitirá hacer este camino más posible.

Otro aspecto importante es la psicoeducación acerca del lugar que tiene el lenguaje y la historia aprendida. Entrenar en la práctica de reducir el dominio del lenguaje, interrumpiendo las barreras y fomentando el yo como contexto desactivandolo de cualquier contenido cognitivo (pensamiento) y sus funciones.

Por último el fortalecimiento de la persona en terapia. Lo que importa es el consultante y sus valores en cada sesión. Esto involucra la experiencia del consultante con su dolor, ya que será la brújula que nos orientará acerca de cómo estamos yendo con el tratamiento.Cabe resaltar que será cada persona la decida cuál será la dirección a la que camine.