Trastorno Obsesivo Compulsivo

Lic. Viviana Caba

¿Qué es el Trastorno Obsesivo Compulsivo?
La mayoría de los seres humanos experimentan pensamientos o imágenes desagradables en algún momento de su vida, que son percibidos como invasivos y extraños. Asimismo, todas las personas suelen realizar ciertas conductas repetitivas en su cotidianidad.


La diferencia con quienes padecen un TOC, es que dichos pensamientos se tornan muy reiterativos e insistentes, producen mayor ansiedad y les resultan más difíciles de desechar que al resto de la gente. Por este motivo, las conductas repetitivas que desarrollan están destinadas a controlar estos pensamientos indeseados, reducir la ansiedad y evitar que tenga lugar algún acontecimiento que se teme.
Decimos entonces que el TOC se caracteriza por la presencia de obsesiones, compulsiones y un síntoma afectivo negativo.

Las Obsesiones son pensamientos, imágenes y/o impulsos, incluidas las dudas como “¿qué pasa si…?”, “¿Fui yo?”. Siempre tienen que ver con un temor a que algo suceda. Son intrusivas, aparecen en la mente de repente, y en contra de la voluntad. Las personas con TOC sienten que no pueden controlarlas y luchan fuertemente contra ellas tratando de reprimirlas, rechazarlas o evitarlas.
Las obsesiones generan gran malestar en los pacientes, por lo tanto el síntoma afectivo negativo tiene que ver con esa sensación de ansiedad, disgusto, depresión o el sentimiento de “no es justo”.

Las obsesiones más frecuentes son:
Obsesiones de contaminación: preocupación excesiva de contaminarse con algún germen. Suelen evitar tocar ciertos objetos o personas por miedo a contraer o contagiar alguna enfermedad.
Obsesiones de daño: temor a causar daño a otros, imágenes violentas, temor a ser responsable de que algo terrible suceda.
Obsesiones de contenido sexual: pensamientos o imágenes sobre actos sexuales considerados como indeseables, por ejemplo, imágenes relacionadas con niños o personas del mismo sexo.
Obsesiones religiosas: ideas sobre escrupulosidad / religiosidad excesiva, preocupación con el bien o el mal. Generan el temor de ser castigado.
Obsesiones de simetría y exactitud: inquietud excesiva por el orden, la perfección y la simetría que lleva a acomodar objetos de determinada manera, o realizar algunas tareas siguiendo reglas rígidas.

Las Compulsiones o rituales son acciones mentales o físicas que la persona siente la urgencia de hacer para anular o suprimir la obsesión. Son conductas intencionales, repetitivas y excesivas en cuanto a su frecuencia. Generan disfuncionalidad porque imposibilitan llevar adelante, sin dificultades, las actividades familiares, laborales y/o sociales.
Los pacientes con TOC reconocen que tanto las ideas como los rituales son ilógicos, pero sienten que no pueden dominarlas.

Las compulsiones más frecuentes son:
Compulsiones de lavado / limpieza: excesivo lavado de manos, excesiva limpieza de objetos, o aseo personal ritualizado (por ejemplo, ducharse varias veces y siguiendo un orden determinado) por miedo a los gérmenes o a contraer alguna enfermedad.
Compulsiones de comprobación: comprobar una y otra vez cerraduras, electrodomésticos, llaves de gas u hornallas por ejemplo, porque la duda no les permite seguir adelante sin revisar.
Compulsiones de repetición: necesidad de repetir una acción de manera rutinaria; necesidad de releer o reescribir algo. Por ejemplo, tomar determinado objeto cierta cantidad de veces cada vez que aparece la idea obsesiva, o sentarse y pararse de una silla varias veces.
Compulsiones religiosas: rezar o persignarse excesivamente para evitar que algo malo pueda suceder o evitar ser castigado.
Compulsiones de simetría o exactitud: repetir una acción excesivamente hasta considerar que lo han hecho bien, o necesidad de ordenar objetos de determinada manera, por ejemplo para evitar que pase algo terrible como puede ser que se muera un ser querido.
Compulsiones de acumulación: dificultad para descartar objetos con la consecuente tendencia a la acumulación de los mismos en forma excesiva en referencia a cantidades socialmente aceptadas, incluso si los objetos no tienen valor, son peligrosos o insalubres.

¿Cómo funciona el circuito del TOC?

El circuito del TOC funciona de la siguiente manera: una vez que el paciente tuvo una obsesión, la ansiedad o malestar aumenta y la persona se siente obligada a hacer algo para reducir el malestar. Es en ese momento en donde responde a la obsesión a través de la compulsión creyendo que esta última impedirá las consecuencias asociadas a la obsesión y evitará que su temor se haga realidad. Una vez que hace el ritual el paciente siente que recupera su bienestar psíquico, el control sobre su persona y sobreviene el alivio momentáneo.
En caso de no hacer nada en respuesta a su obsesión (de no realizar el ritual) el paciente cree que la angustia va a ser mucho mayor y que aquello que teme sucederá.
Sin embargo, lo paradójico de esto es que la compulsión que generó un alivio momentáneo termina causando un malestar mayor porque refuerza la idea obsesiva y le da veracidad, ya que no llega a comprobar que aquello que teme no va a suceder. Por eso hablamos de un mutuo reforzamiento o círculo vicioso entre las ideas obsesivas y las compulsiones o rituales.

¿Cómo se presenta el TOC?
Con respecto al inicio del TOC, actualmente se considera que es temprano, por lo general durante la niñez o adolescencia. El 50% desarrollan TOC antes de los 15 años y el 65% antes de los 25 años, infiriéndose un fuerte componente heredofamiliar. No es común el inicio luego de los 40 años.
Los hombres tienen un comienzo más temprano que las mujeres (primer síntoma antes de los 18 años).
El estudio prospectivo más amplio al día de la fecha reveló que:
Los síntomas de TOC son más estables en el tiempo que lo que anteriormente se pensaba.
En las mujeres son más frecuentes los síntomas dentro de las dimensiones de Contaminación / Limpieza y Agresividad / Chequeo.
En los hombres son más frecuentes los síntomas dentro de la dimensión Simetría / Orden.
Hay que tener en cuenta que, como todo trastorno mental, el TOC se presenta de forma distinta en cada sujeto, pudiendo variar el contenido de cada obsesión y la forma del ritual.
Es bastante común que las personas con TOC escondan sus síntomas porque suelen sentirse avergonzadas por el contenido de las obsesiones. De esta manera, se agrava el cuadro porque retrasan el momento de la consulta y pueden pasar varios años desde que aparecen los primeros síntomas hasta que piden ayuda profesional.

El TOC es un trastorno crónico. Si el paciente no recibe un tratamiento adecuado se torna más severo, aumentando la cantidad y frecuencia de ideas obsesivas, como el nivel de certeza sobre las mismas. A su vez, aumenta la cantidad y la complejidad de los rituales que realizan; deteriorando cada vez más la calidad de vida del individuo.

¿Cuáles son las causas del Trastorno Obsesivo Compulsivo?
El TOC tiene una alta prevalencia genética debido a que la mayoría de las personas que lo padecen tienen un familiar con TOC, Síndrome de Tourette, TIC, o Trastorno Obsesivo Compulsivo de Personalidad. A su vez, hoy en día se ha hecho énfasis en la influencia que posee el factor neurobiológico en el desarrollo del trastorno: se conciben a las obsesiones y compulsiones como un desorden producto de la desregulación de los circuitos neuronales que conectan a los ganglios basales con la corteza orbito frontal. Por otro lado, como todo trastorno mental, también influye en el desarrollo del mismo los factores ambientales y las experiencias vividas a lo largo de la vida.

¿Cómo influyen los familiares del paciente en el TOC?
El trastorno obsesivo compulsivo no sólo afecta a quien lo padece sino a todo su núcleo familiar. Es común que algunos familiares se muestren enojados porque les cuesta comprender que el paciente siente que no puede dejar de hacer los rituales por temor a que algo malo suceda.
Por otro lado, algunos familiares suelen participar y colaborar con los rituales como un modo de evitar que el paciente se angustie. A esta situación se la denomina acomodación familiar y es otro fenómeno que retroalimenta el TOC porque los familiares terminan reforzando las obsesiones y reafirmándole al paciente que aquello que teme puede suceder si no hace el ritual.
Por último, otros familiares toman una actitud más calma y tratan de entender qué le sucede al paciente.
Es importante que la familia reciba psicoeducación sobre la enfermedad para que puedan aprender formas de ayudar y alentar al paciente a cumplir con las indicaciones realizadas por los profesionales que se encargan del tratamiento.

¿Cuál es el tratamiento en el TOC?
El tratamiento que ha demostrado una mayor eficacia en el tratamiento específico del TOC es aquel que lo aborda integralmente, incluyendo: una evaluación exhaustiva, terapia cognitiva-conductual y farmacoterapia.
La terapia cognitiva conductual se basa en:
Psicoeducación: información al paciente sobre el trastorno, sus causas, sus síntomas, cómo afectan al entorno y explicación sobre lo que se va a trabajar en la terapia. Información a la familia sobre el trastorno para que puedan ayudar al paciente y no actúen reforzando las ideas obsesivas.

Exposición y prevención de respuesta: es la técnica de terapia conductual más efectiva para el TOC según lo han demostrado los estudios científicos. Consiste en exponer al paciente a la obsesión logrando que prevenga la compulsión como respuesta, tolerando la ansiedad o la angustia que esto le genera.

Reestructuración cognitiva: modificación de la interpretación del trastorno y de las creencias que influyen en el mantenimiento del TOC. Las creencias irracionales más comunes son: sobrevaloración de las amenazas y el peligro, excesivo sentido de responsabilidad, necesidad de control, necesidad de perfección, fusión de pensamientos con acciones (creer que pensar en determinados sucesos temidos aumenta la probabilidad de que éstos se hagan realidad).
Con respecto a la farmacoterapia, los medicamentos efectivos para el Trastorno Obsesivo Compulsivo son los antidepresivos (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina – ISRS). Demostraron ser exitosos por su acción sobre el neurotransmisor serotoninérgico.
Por último, es importante aclarar que el tratamiento integral no apunta a hacer desaparecer los pensamientos intrusivos, ya que todos los tenemos. El objetivo es que el paciente logre una actitud indiferente hacia los síntomas que antes resultaban perturbadores, que las obsesiones disminuyan en frecuencia e intensidad, que no produzcan malestar y por lo tanto no generen compulsiones.