Evitación experiencial

 Lic. Eliana Spargliardi

Muchas corrientes filosóficas, religiosas, o psicológicas han coincidido en que el sufrimiento es parte de la vida del ser humano, pero en general todas las personas tendemos a evitar la conexión con todo aquello que nos genera malestar, de esta manera surge el trastorno de evitación experiencial (TEE).

Cuando hablamos de TEE, nos referimos a la dificultad de la persona para tomar contacto con ciertos pensamientos, emociones, y recuerdos, actuando deliberadamente para alterar la forma o frecuencia de estas experiencias, así como las condiciones que los generan, tales conductas parecen ser efectivas en el corto plazo, pero disfuncionales en el largo, delimitando así sus vidas, y generando mayor malestar. Tenemos de esta manera una situación contradictoria, por un lado una persona que lucha por sentirse mejor y resolver sus problemas, sufriendo más y encontrándose peor por el otro.

Hayes y Wilson consideran el TEE como una clase funcional donde la clave no estaría en lo que se evita, es decir el contenido de los eventos privados, ni en lo que se hace, es decir el repertorio conductual, sino en que deliberadamente se evitan determinadas funciones aversivas, cuyo resultado es el alejamiento de los valores importantes para la persona.

De este trastorno se desprenden  diferentes categorías diagnósticas como por ejemplo, problemáticas de consumo, TOC,  trastorno de Pánico, etc. en donde la característica común seria la dificultad en la aceptación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *