Trastorno de Ansiedad Generalizada.

Lic. Romina Recchia
“El tiempo nos ha vaciado de fulgor. Pero la oscuridad sigue poblada de luciérnagas.”
Gioconda Belli
Cuando hablamos de preocupaciones podemos reconocerlas como algo familiar. Todos hemos estado ante una situación problemática en la mente, teniendo dificultades para dejar de pensar en ello, en esa circunstancias  buscar e imaginar diferentes intentos de solución, hasta decidirnos por una alternativa, dando impulso para llevarla a la acción.

El problema surge cuando no son las situaciones problemáticas las que llevan a este proceso de la información, sino cualquier evento neutro o poco amenazante, conduciendo al individuo preocupado a desorganizarse, sin poder discriminar entre estímulos amenazantes de los que son neutros o inofensivos, centrando la atención en las cualidades amenazantes.

Por otro lado la visión de sí mismo se encuentra asociada a la idea de falta de recursos para afrontar el evento estresante. Y ante todo la preocupación se convierte en el obstáculo para comprometerse con acciones valiosas, perdiendo de su repertorio conductual cualquier acercamiento a lo que resulta importante y disfrutable.

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) es un diagnóstico que, como su nombre lo indica, se clasifica dentro de los trastornos de ansiedad.
Las manifestaciones patológicas del cuadro logran su máxima expresión ante todo en las esferas cognitivas y fisiológicas, manifestandose un estado de preocupación continúa con activación emocional-fisiológica en torno a la ansiedad limitando al individuo en el desempeño de su vida. Un criterio central en el diagnóstico es que los síntomas deben existir durante un período previo mayor o igual a los seis meses.
Las personas afectadas se encuentran preocupadas con una frecuencia superior al resto de los seres humanos por eventos problemáticos reales e imaginados,  también se observa que las preocupaciones comprenden una amplia gama de eventos, tendiendo a atribuir a los hechos cotidianos de la vida la categoría de problemas severos y con dificultad para evaluar  un problema leve de uno moderado a grave. Se puede escuchar a las personas con largos listados de preocupaciones que los mantienen en un estado de alerta y vigilancia desagradable, con temores a que algo malo ocurriese, llegando a perder la capacidad de disfrutar de los momentos de la vida presentes, previendo y experimentando internamente la vulnerabilidad para controlar los eventos del futuro, siendo maximizados los datos que permitieran interpretarlos como peligrosos. Además hay otro fenómeno, la aparición de un elevado nivel de activación fisiológico que hace que los individuos que lo padecen sientan impaciencia, cansancio, problemas para concentrarse o tener la mente en blanco, estado de animo caracterizado por irritabilidad, contracturas musculares habituales, insomnio (temprano, intermedio y tardío).
Es un desorden que trae intenso malestar, se ve significativamente afectado el funcionamiento en las distintas esferas de la vida.
La preocupación es un fenómeno cognitivo que en la especie humana ha dado resultados efectivos para la supervivencia, permitiendo anticipar (expectación ansiosa) posibles peligros y mentalmente generara alternativas de solución antes de poner en marcha el mecanismo de acción. Por lo tanto es una forma de evitar los peligros.
El nivel de alerta con el que conviven las personas con TAG es muy elevado, el proceso cognitivo es evitar imágenes e ideas con un contenido altamente catastrófico, a su vez esto mantiene y aumenta la respuesta de ansiedad. Por ejemplo: 
Una persona con preocupación por la seguridad de un ser querido, tiene imágenes catastróficas de que lo golpean e inmediatamente tiene pensamientos negativos “¿y si se quedó sin batería en el celular y le pasa algo?” “¡uy! no me llama, se demoró mucho (´15)” esto conduce a conductas evitación como solicitar a su familiar que le llame al llegar o le envíe un mensaje de texto intentar distraerse y no acceder a esas imágenes temidas, y conductas de reaseguro realizar reiteradas llamados para comprobar que se encuentra a salvo (evita la imagen visual cuyo contenido es como le golpean a este ser querido para robarle).
La preocupación se ve reforzada por el hecho de que la persona evita las imágenes catastróficas, las sensaciones fisiológicas desagradables (propias de la ansiedad) y lo supuestos acontecimientos terribles.
Las personas con TAG tienden a distorsionar los eventos de la vida e interpretan que está justificado preocuparse, si sucede algo negativo refuerza la creencia de que era razonable preocuparse. Asimismo si asocian que si no se preocupan entonces pueden encontrarse sorpresivamente con un evento suponiendo que no tienen recursos para afrontarlo asertivamente.
Las dificultades par soportar la incertidumbre propia de la vida es una de las grandes responsables del cuadro psicopatológico.
Son habituales las comorbilidades tanto con otras afecciones psicológicas como orgánicas, entre ellas puede coexistir con otros trastornos de ansiedad (trastorno de fobia específica, trastorno de pánico, trastorno depresivo mayor, distimia, déficit atencional, trastorno de hiperactividad, tics. Entre las disfunciones de índole orgánica son frecuentes sobre todo los trastornos gastrointestinales, también puede coexistir con desordenes por fatiga crónica, jaquecas, diabetes y cardiopatías.

Tratamiento en Ansiedad Generalizada

La Terapia de la Conducta para el TAG se asocia a :
Activación conductual centrada en valores
Práctica de atención plena-mindfulness
Entrenamiento en relajación
Exposición emocional
Exposición con prevención de la respuesta
Ensayo conductual
Técnicas de resolución de problemas
Psicofármacos

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