Depresión

Todo el mundo atraviesa períodos de tristeza, de soledad o de infelicidad. Los acontecimientos cotidianos, y nuestras reacciones ante ellos, afectan a veces nuestra paz interior. Así es la vida. Pero cuando estos sentimientos duran semanas o incluso meses, impidiendo que quien lo sufre vuelva a adoptar una visión sana de la realidad, es posible que se esté ante una depresión.

Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. No indica debilidad personal. No es una condición de la cual se pueda liberarse a voluntad.

La depresión es uno de los trastornos de estado de ánimo en el cual la persona se siente triste, pierde el interés en la realización de actividades, se considera inútil y experimenta sentimientos de culpa.

Diferencia entre distímia y depresión

Entre los trastornos del tipo mencionado se pueden distinguir el trastorno depresivo mayor que se caracteriza por la presentación de una intensa tristeza y puede durar varios meses; y el trastorno distímico, donde la tristeza es menos acentuada, pero se presenta de modo constante durante dos años o más.

Existen varios modelos que explican la depresión, uno de ellos afirma que la misma tiene un origen biológico, es decir que tiene influencia hereditaria, y esta presente en personas con niveles bajos de serotonina en el cerebro.

También hay formulaciones conductuales y cognitivas, las cuales proponen que los síntomas depresivos son el producto del bajo nivel de reforzamiento positivo, y el alto reforzamiento negativo o autocastigo que recibe la persona, ya que actúa no tanto para sentirse bien sino para evitar sentirse mal, esto suele expresarse en imágenes mentales, frases, símbolos y autoverbalizaciones, que influyen directamente en las emociones. A su vez estas personas han aprendido que los eventos motivantes y significativos son independientes de su propia conducta y por lo tanto incontrolables, de esta manera por ejemplo frente a un examen piensan: "para que voy a estudiar si ya se que me va a ir mal, soy poco inteligente", de esta forma creen que no pueden hacer nada para obtener una buena calificación, y esto a su vez se transforma en un autocastigo que indudablemente influye en las emociones y así en el estado de ánimo. A partir de aquí se podría empezar a hablar del punto de mayor importancia en el modelo cognitivo, es decir de la influencia que el pensamiento ejerce sobre las emociones. Las personas depresivas interpretan la realidad a partir de pensamientos automáticos que se desprenden de creencias muy arraigadas, así, interpretan las experiencias como pérdidas y daños que afectan a su dominio personal, y tienen una visión negativa de sí mismos, del entorno, y del futuro, lo cual conduce indudablemente a sentimientos de tristeza. A partir de lo dicho anteriormente inferimos que las personas con trastorno depresivo procesan la información de manera distorsionada. Algunas de las creencias que tienen y que llevan a este procesamiento defectuoso son: "para ser feliz debo tener éxito en todo lo que me proponga", "si cometo un error significa que no sirvo para nada", "no puedo vivir sin ti", etc.

De esta forma podemos concluir con que la depresión no solo tiene una base biológica sino también una base cognitiva y conductual sobre la cual es preciso trabajar con un buen tratamiento psicoterapéutico del cual se desarrollará a continuación.

Tratamiento cognitivo conductual de la depresión

El objetivo principal de esta terapéutica consiste en el cambio en la organización de la estructura cognitiva, en un principio de los pensamientos automáticos y luego de las creencias y esquemas disfuncionales que conducen a la persona a interpretar en forma negativa sus experiencias vitales.

De esta forma las técnicas utilizadas en este tipo de trastornos hacen hincapié en la corrección de los pensamientos distorsionados negativos que producen un estado de ánimo depresivo en la persona, y se utilizan en conjunción técnicas conductuales y cognitivas, dependiendo de la gravedad del trastorno.

Algunas de las técnicas cognitivas más utilizadas son:

También son utilizadas técnicas conductuales como

Criterios para el diagnóstico del episodio depresivo mayor

A. Presencia de cinco (o más) de los siguientes síntomas durante un período de 2 semanas, que representan un cambio respecto a la actividad previa; uno de los síntomas debe ser (1) estado de ánimo depresivo o (2) pérdida de interés o de la capacidad para el placer.

Nota: No incluir los síntomas que son claramente debidos a enfermedad médica o las ideas delirantes o alucinaciones no congruentes con el estado de ánimo.

(1) estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, casi cada día según lo indica el propio sujeto (p. ej., se siente triste o vacío) o la observación realizada por otros (p. ej., llanto).

Nota:En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable

(2) disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades, la mayor parte del día, casi cada día (según refiere el propio sujeto u observan los demás)

(3) pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento de peso (p. ej., un cambio de más del 5 % del peso corporal en 1 mes), o pérdida o aumento del apetito casi cada día.

Nota:En niños hay que valorar el fracaso en lograr los aumentos de peso esperables.

(4) insomnio o hipersomnia casi cada día

(5) agitación o enlentecimiento psicomotores casi cada día (observable por los demás, no meras sensaciones de inquietud o de estar enlentecido)

(6) fatiga o pérdida de energía casi cada día

(7) sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados (que pueden ser delirantes) casi cada día (no los simples autorreproches o culpabilidad por el hecho de estar enfermo)

(8) disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión, casi cada día (ya sea una atribución subjetiva o una observación ajena)

(9) pensamientos recurrentes de muerte (no sólo temor a la muerte), ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse

B. Los síntomas no cumplen los criterios para un episodio mixto.

C. Los síntomas provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

D. Los síntomas no son debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) o una enfermedad médica (p. ej., hipotiroidismo).

E. Los síntomas no se explican mejor por la presencia de un duelo (p. ej., después de la pérdida de un ser querido), los síntomas persisten durante más de 2 meses o se caracterizan por una acusada incapacidad funcional, preocupaciones mórbidas de inutilidad, ideación suicida, síntomas psicóticos o enlentecimiento psicomotor.

Criterios para el diagnóstico de F32.x Trastorno depresivo mayor, episodio único [296.2x]

A. Presencia de un único episodio depresivo mayor

B. El episodio depresivo mayor no se explica mejor por la presencia de un trastorno esquizoafectivo y no está superpuesto a una esquizofrenia, un trastorno esquizofreniforme, un trastorno delirante o un trastorno psicótico no especificado.

C. Nunca se ha producido un episodio maníaco, un episodio mixto o un episodio hipomaníaco.

Nota:Esta exclusión no es aplicable si todos los episodios similares a la manía, a los episodios mixtos o a la hipomanía son inducidos por sustancias o por tratamientos o si se deben a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica.

Criterios para el diagnóstico de F33.x Trastorno depresivo mayor, recidivante [296.3x]

A. Presencia de dos o más episodios depresivos mayores.

Nota:Para ser considerados episodios separados tiene que haber un intervalo de al menos 2 meses seguidos en los que no se cumplan los criterios para un episodio depresivo mayor.

B. Los episodios depresivos mayores no se explican mejor por la presencia de un trastorno esquizoafectivo y no están superpuestos a una esquizofrenia, un trastorno esquizofreniforme, un trastorno delirante o un trastorno psicótico no especificado.

C. Nunca se ha producido un episodio maníaco, un episodio mixto o un episodio hipomaníaco.

Nota:Esta exclusión no es aplicable si todos los episodios similares a la manía, a los episodios mixtos o a la hipomanía son inducidos por sustancias o por tratamientos, o si son debidos a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica.

Lic. Eliana Spargliardi

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