Las personas que padecen un trastorno de ansiedad por Fobia Específica presentan un temor excesivo y persistente a un objeto o situación. El hecho de enfrentarse a la situación u objeto temido provocan marcados síntomas de ansiedad, síntomas que resultan aversivos para la persona, por lo que estas situaciones son evitados o enfrentadas con un intenso malestar.
Habitualmente el temor tiene como contenido la situación fóbica, pero en algunos casos tan también se asocia temor a padecer una crisis de pánico.
Cuando el temor es excesivo e irracional, y se asocia tanto a la presencia como a la anticipación del objeto o situación específica es un miedo patológico; como por ejemplo, volar en avión, estar en un sitio elevado o ante un precipicio, acercarse a determinado animal, recibir una inyección o procedimiento odontológico, etc.
Los adultos tienden a reconocer cuando el miedo es desmedido y poco realista. Para los niños esto puede ser menos evidenciable, generalmente la ansiedad se expresa mediante llantos, rabietas (berrinches, enfados que suelen durar poco y están motivados por cosas sin importancia), quedarse paralizado ante el estímulo o aferrarse a los padres. Para diagnosticar a un menor de 18 años que padece fobia espacífica, los síntomas deben persistir al menos durante 6 meses.
Los miedos habituales son:
1- Temor a ser herido, dañado o muerto.
2- Temor de quedar atrapado o perder el control debido al encierro.
3- Temor de ser agredido por algo raro o inusual.
Los criterios para el diagóstico de Fobia Específica en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM IV) abarcan:
A. Temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos (p. ej., volar, precipicios, animales, administración de inyecciones, visión de sangre).
B. La exposición al estímulo fóbico provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación determinada.
Nota: En los niños la ansiedad puede traducirse en lloros, berrinches, inhibición o abrazos.
C. La persona reconoce que este miedo es excesivo o irracional. Nota: En los niños este reconocimiento puede faltar.
D. La(s) situación(es) fóbica(s) se evitan o se soportan a costa de una intensa ansiedad o malestar.
E. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar provocados por la(s) situación(es) temida(s) interfieren acusadamente con la rutina normal de la persona, con las relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien provocan un malestar clínicamente significativo.
F. En los menores de 18 años la duración de estos síntomas debe haber sido de 6 meses como mínimo.
G. La ansiedad, las crisis de angustia o los comportamientos de evitación fóbica asociados a objetos o situaciones específicos no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental, por ejemplo, un trastorno obsesivo-compulsivo (p. ej., miedo a la suciedad en un individuo con ideas obsesivas de contaminación), trastorno por estrés postraumático (p. ej., evitación de estímulos relacionados con un acontecimiento altamente estresante), trastorno de ansiedad por separación (p. ej., evitación de ir a la escuela), fobia social (p. ej., evitación de situaciones sociales por miedo a que resulten embarazosas), trastorno de angustia con agorafobia, o agorafobia sin historia de trastorno de angustia.
Especificar tipo:
Tipo animal
Tipo ambiental (p. ej., alturas, tormentas, agua)
Tipo sangre-inyecciones-daño
Tipo situacional (p. ej., aviones, ascensores, recintos cerrados)
Otros tipos (p. ej., evitación fóbica de situaciones que pueden provocar atragantamiento, vómito o adquisición de una enfermedad; en los niños, evitación de sonidos intensos o personas disfrazadas)
El tratamiento cognitivo conductual se centra:
Modificar las cogniciones erradas que asocian al temor irracional. Para esto se utiliza el análisis de probabilidades y el análisis de evidencias.
El auto control de la ansiedad, con alguna técnica de relajación (muscular progresiva creada por Jacobson en 1961, la autógena creada por Shultz en 1932, entre otras) y técnica de respiración diafragmática.
Exposición en vivo a las situaciones que se asocian a la respuesta de miedo.
Proceso de desensibilización de los miedos, mediante la técnica creada por Joseph Wolpe en 1958.
Lic. Romina Recchia
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